Javier Calatrava, médico: las verdaderas ventajas y límites de los implantes dentales

Javier Calatrava, médico: las verdaderas ventajas y límites de los implantes dentales

Es masticar del otro lado, evitar sonreír en una comida, mirar el presupuesto con un nudo en el estómago. Entre el marketing brillante y el miedo a la cirugía, muchos se quedan paralizados. Javier Calatrava, médico e implantólogo, recibe a diario a pacientes que llegan con la misma pregunta: ¿los implantes son tan buenos como dicen, o tienen letra pequeña? La respuesta cabal existe, y empieza por mirar la boca como un territorio vivo.

La mañana huele a café y a eugenol en la clínica de Javier Calatrava. Marta, 43 años, juega con su mascarilla mientras él le muestra en una pantalla la imagen de un molar ausente como si fuera un pequeño eclipse. Él habla pausado, sin el brillo de vendedor: cuenta historias de hueso que se adapta, de encías que cicatrizan, de hábitos que ayudan o complican. Ella asiente, no por cortesía, sino porque le duele triturar la manzana con la parte de atrás. Todos hemos vivido ese momento en que no queremos que nadie note algo que a nosotros nos ocupa toda la cabeza. El bisturí no es el protagonista aquí. Lo es la vida cotidiana. Y el tiempo.

Las ventajas que sí cambian el día

Un implante bien indicado devuelve cosas pequeñas que pesan mucho: masticar sin pensar, pronunciar una “s” sin aire de más, sonreír sin frenar. La prótesis deja de bailar y el adhesivo deja de ser un ritual secreto del baño. La mandíbula también respira mejor, porque el hueso, cuando trabaja, se mantiene más denso y presente.

Luis, 58 años, volvió a morder una manzana ocho meses después de su cirugía y lo celebró como un gol. No es un milagro, es un proceso que suele tener tasas de éxito del 94 al 98% a diez años cuando el entorno bucal está sano. La sensación no es “como antes”, es una nueva normalidad que no interrumpe el día.

La explicación es mecánica y biológica a la vez. El titanio se integra con el hueso y reparte las cargas de la mordida de forma parecida a una raíz, lo que estabiliza la zona. **La osteointegración no es mágica**, es el resultado de un tejido que reconoce una superficie y la abraza si el ecosistema —encías, bacterias, hábitos— lo permite.

Los límites que conviene mirar de frente

El gesto que marca la diferencia sucede antes de la cirugía: planificación real, no solo promesas. Calatrava pide un CBCT, evalúa encía queratinizada, controla la inflamación y define si hace falta injerto o elevación de seno. En casa, el método es simple: limpieza metódica, colutorio pautado, y morder suave en los primeros días con una férula o provisional bien ajustado.

Los errores más comunes nacen de la prisa y del autosabotaje. Querer diente “en el momento” cuando el hueso pide reposo, fumar “solo un poco” en la semana crítica, saltarse las revisiones como si ya estuviera todo hecho. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. Por eso el plan debe ser realista y compartido, con pequeñas victorias que sostengan el cuidado en el tiempo.

Hay límites que no suenan bien, pero protegen. El implante no sustituye encía perdida, no detiene una periodontitis activa y no compensa años de tabaco sin pasar factura.

“Un implante no es un diente nuevo; es un anclaje para una nueva manera de usar tu boca”, dice Javier Calatrava, sin dramatismos pero sin edulcorar.

  • Diabetes descompensada o tabaquismo intenso: riesgo aumentado de fracaso y periimplantitis.
  • Poca altura ósea sin opción de injerto: el implante estándar no encaja hoy.
  • Bruxismo no controlado: más cargas, más fracturas, más sorpresas.
  • Expectativas de “todo en una semana” cuando el hueso pide meses.

¿Implante o alternativa?

El camino no es único, y ahí está lo interesante. Un puente puede resolver rápido si las piezas vecinas ya necesitan coronas, una prótesis parcial es honesta cuando el presupuesto marca el compás, y a veces ortodoncia cierra espacios que parecían innegociables. **El éxito depende del paciente**, de su boca y de su agenda vital, no solo del material que brilla en la foto.

Calatrava lo explica sin atajos: *el hueso es un tejido vivo*. Cambia con la edad, con el azúcar en sangre, con la forma en que apretamos la mandíbula de noche. Por eso insiste en visitas de mantenimiento y limpiezas profesionales, no como trámite, sino como una especie de afinación del instrumento.

La pregunta que queda en el aire es menos técnica y más humana: ¿qué quieres recuperar hoy y qué estás dispuesto a cuidar mañana? **Un implante puede ser un inicio**. También puede esperar mientras fortaleces encías, entrenas la higiene y ordenas prioridades. A veces la decisión más valiente es pedir tiempo y construir boca adentro un terreno más amable.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Ventajas reales Masticación estable, estética natural, preservación ósea Mejorar lo cotidiano sin trucos ni sorpresas
Límites y riesgos Tiempo de cicatrización, periimplantitis, hábitos que lo complican Evitar expectativas falsas y gastos duplicados
Estrategia Planificación con CBCT, control de encías, mantenimiento Maximizar el éxito y alargar la vida del tratamiento

FAQ :

  • ¿Duele colocar un implante?Con anestesia local, lo habitual es sentir presión, no dolor. Las molestias en casa se controlan con analgésicos pautados y frío local las primeras 24-48 horas.
  • ¿Cuánto tarda todo el proceso?Entre 3 y 6 meses en la mayoría de los casos, según hueso, encía y si se necesita injerto. En carga inmediata se coloca una pieza provisional, pero la definitiva espera a la integración.
  • ¿Se puede rechazar un implante?No hay “rechazo” como tal, hay falta de osteointegración o infección. Con buen diagnóstico y cuidados, la tasa de éxito ronda el 94-98% a largo plazo.
  • ¿Y si fumo?Fumar aumenta el riesgo de complicaciones y de periimplantitis. Pausar el tabaco antes y después de la cirugía cambia el pronóstico de forma clara.
  • ¿Cuánto cuesta y qué incluye?El presupuesto debería incluir cirugía, pilar y corona, más controles y radiografías. Pregunta por garantías, mantenimiento anual y qué pasa si hay un ajuste a los seis meses.

2 comentarios en “Javier Calatrava, médico: las verdaderas ventajas y límites de los implantes dentales”

  1. Gracias por bajar el humo del marketing; me quedo con la idea de que el éxito es del paciente y no del titanio. ¿Algún truco para no abandonar el mantenimento al cabo de 6 meses?

  2. Esas tasas del 94–98% suenan bonitas, pero ¿incluyen fumadores y bruxistas o son muestras “bonitas”? Me preocupa la periimlantitis; he visto dos fracasos en familiares. Sin eufemismos: ¿cuánto cuesta el mantenimiento anual real?

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