Los investigadores confirman que los cañones submarinos no están formados por ríos

Los investigadores confirman que los cañones submarinos no están formados por ríos

La evidencia acumulada apunta a otra fuerza, más oscura y mucho más salvaje.

El amanecer pilla a la tripulación tiritando junto a la borda, frente a la costa portuguesa. El multihaz pinta la pantalla con colores que suben y bajan, como si el océano respirara desde abajo. El técnico señala una pared de más de mil metros de caída: es el cañón de Nazaré, justo ahí, donde no desemboca ningún gran río. Un murmullo recorre el puente. Hay café, hay sal en la piel, y hay esa mezcla rara de miedo y fascinación cuando comprendes que el suelo marino se mueve, carga y descarga como una montaña rusa. Alguien pregunta por el río más cercano, casi por inercia. Nadie responde. El silencio dice lo obvio. Una certeza vieja hace agua.

Cañones sin ríos: lo que realmente los esculpe

Hoy los investigadores cuentan otra historia. Los cañones submarinos se tallan por corrientes de turbidez, avalanchas densas de sedimentos que caen por gravedad desde la plataforma hacia el abismo. No necesitan un cauce fluvial encima para abrirse paso. Los ríos aportan el material y a veces disparan el evento, pero el escultor es el propio océano en movimiento.

Monterey, Nazaré, Kaikōura. Nombres que ya suenan a bestias dormidas. En 2016, instrumentos amarrados dentro del cañón de Monterey registraron pulsos de más de dos metros por segundo, capaces de arrastrar cantos rodados del tamaño de un balón. La pared retrocede, el fondo se reexcava, y el canal “baja” escalón a escalón. Hay miles de cañones en el planeta —inventarios globales hablan de más de 9.000— y muchos nacen frente a costas sin un gran delta delante. El caso del Congo es la excepción que confirma la regla: ahí sí, el río alimenta un sistema casi continuo hasta el abismo, pero el tallado sigue siendo por flujos densos, no por un río que horade bajo el mar.

Durante décadas, la idea de que los cañones eran prolongaciones ahogadas de ríos colgó de un argumento sencillo: en las glaciaciones el mar bajó y los ríos avanzaron. La geología fina matiza esa foto. Muchos cañones empiezan en la cornisa de la plataforma, lejos de cualquier estuario, y crecen hacia tierra por erosión regresiva. A veces los activan los temporales, las mareas internas o el deslizamiento de taludes cargados de arena y fango. *El mar no necesita ríos para cincelar sus abismos.*

Cómo “leer” un cañón submarino sin ser oceanógrafo

Hay un gesto útil para entender estas gargantas desde tu móvil: mirar los mapas batimétricos como si fueran mapas de relieve. Zonas azules más oscuras, pendientes marcadas, sombras que delatan paredes. Si el cañón muerde la plataforma en forma de V muy cerca de la costa y cae a un valle profundo, piensa en avalanchas de sedimentos y corrientes densas. Observa si hay un gran río delante. Si no lo hay, la pista es clara. Lo que manda es la gravedad, el sedimento y el pulso del océano.

Todos hemos vivido ese momento en que una explicación “de toda la vida” se te cae delante de los ojos. Pasa con los cañones. Erramos al buscar siempre la desembocadura más cercana. Mejor busca señales de actividad: cicatrices de deslizamientos, lenguas de sedimento en abanico al pie del talud, “meandros” dentro del cañón que delatan flujos confinados. Seamos honestos: nadie repasa batimetrías cada mañana con el café. Pero cuando una noticia hable de un canyon y de cables submarinos cortados por una tormenta, ya sabrás qué mirar.

Piensa en esto como en un sistema nervioso bajo el mar. Hay descargas episódicas, silenciosas y potentes, que forman la anatomía. Los científicos lo resumen así:

“Los cañones no necesitan ríos; necesitan sedimento suelto, pendiente y una chispa. El resto lo hace la física de los flujos densos.” — Geóloga marina, equipo de monitoreo de Monterey

  • Cabeza activa del cañón: cerca de la costa, con paredes cortadas y derrumbes recientes.
  • Flujos de turbidez: eventos rápidos tras temporales o grandes oleajes, no continuos como un río.
  • Abanico submarino: la huella del material descargado al pie del talud, como un delta en la oscuridad.
  • Excepciones reales: sistemas ligados a grandes ríos, pero con tallado por gravedad, no por cauce fluvial subterráneo.

Lo que cambia cuando cambias la idea

Si aceptas que el motor no son los ríos, el mapa de riesgos y oportunidades se recoloca. Las ciudades costeras entienden mejor por qué una tormenta corta un cable internacional. Los gestores de pesca leen de otra manera las rutas de nutrientes que suben por estas “autopistas” hacia la plataforma. Y la ciencia del clima afina cómo viaja el carbono orgánico hasta el fondo, donde puede quedar enterrado durante siglos o volver a la columna de agua en un suspiro de la Tierra.

No es solo un matiz académico. Es un cambio de foco sobre cómo funciona la orilla del mundo. Al mirar un cañón activo como un sistema pulsante, el calendario importa: hay inviernos que disparan cascadas de agua densa, hay veranos que apilan sedimentos hasta que un día ceden. La próxima vez que veas el mar en calma, recuerda que debajo hay escalones, cuchillos y corredores que se encienden de golpe. Algunas gargantas nacen incluso frente a costas sin grandes aportes fluviales. Compartir esa idea también cambia cómo contamos el océano.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Mecanismo de formación Corrientes de turbidez, deslizamientos y mareas internas, no erosión fluvial directa Entender quién “esculpe” el fondo marino y por qué
Ejemplos emblemáticos Monterey y Nazaré sin gran río; Congo como excepción conectada Ubicar casos reales que ya has visto en noticias
Implicaciones prácticas Riesgo para cables, rutas de nutrientes, entierro de carbono Impacto directo en comunicación, economía y clima

FAQ :

  • ¿Qué es exactamente un cañón submarino?Una garganta profunda que corta el margen continental, con paredes empinadas y un canal principal que desciende hacia la llanura abisal.
  • Si no los hacen los ríos, ¿qué los talla?Avalanchas de sedimentos y corrientes de turbidez que fluyen por gravedad, a veces disparadas por temporales, terremotos o mareas internas.
  • ¿Hay cañones realmente conectados a ríos?Sí, casos como el Congo muestran un vínculo fuerte de sedimento, pero el “cincel” sigue siendo el flujo denso, no un río corriendo bajo el mar.
  • ¿Por qué me debería importar a mí?Porque estos procesos pueden cortar cables submarinos, redibujar hábitats de pesca y mover carbono que afecta a ecosistemas y economía.
  • ¿Cómo lo han confirmado los investigadores?Con redes de sensores dentro de cañones, batimetrías de alta resolución y registros de eventos que muestran pulsos de sedimento rápidos y energéticos.

2 comentarios en “Los investigadores confirman que los cañones submarinos no están formados por ríos”

  1. Impresionante explicación. Siempre pensé que los cañones eran ríos “ahogados”; lo de las corrientes de turbidez, con pulsos >2 m/s en Monterey, me voló la cabeza. Tiene sentido que Nazaré crezca hacia tierra por erosión regresiva. ¿Cómo distinguen en mapas el abanico submarino de una simple lengua de lodo reciente? ¿Hay señales claras en la batimetría?

  2. Entonces, en las glaciaciones los ríos avanzaron, sí, pero ¿no dejaron huellas que luego guían los flujos densos? O sea, ¿puede existir “herencia” fluvial aunque el tallado actual sea por turbides? Me interesa esa transición y cómo la datan.

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